Durante y después de la Primera Guerra Mundial el mundo occidental sufrió una serie de
cambios políticos, económicos y sociales que revelaron temas pendientes para la humanidad,
la participación en el camino que habría de seguir la comunidad, el grupo o la nación superaba
ya las resistencias o deseos de mantener la organización democrática clásica y, en general,
el dominio político casi absoluto de unos pocos. La mujer, el Otro del que tanto se había dicho
por boca de los hombres continuaba entonces con el movimiento hacia la aceptación de su papel
en la dinámica vital de la especie, ésta aceptación se volvió necesaria en la medida que no se
podía seguir negando la relevancia de lo que Simone de Beauvoir denominó como “El segundo sexo”,
en tanto sujeto independiente y capacitado para la toma de decisiones públicas.
cambios políticos, económicos y sociales que revelaron temas pendientes para la humanidad,
la participación en el camino que habría de seguir la comunidad, el grupo o la nación superaba
ya las resistencias o deseos de mantener la organización democrática clásica y, en general,
el dominio político casi absoluto de unos pocos. La mujer, el Otro del que tanto se había dicho
por boca de los hombres continuaba entonces con el movimiento hacia la aceptación de su papel
en la dinámica vital de la especie, ésta aceptación se volvió necesaria en la medida que no se
podía seguir negando la relevancia de lo que Simone de Beauvoir denominó como “El segundo sexo”,
en tanto sujeto independiente y capacitado para la toma de decisiones públicas.
Una separación forzada entre la mujer y la política estuvo dada durante buena parte de los procesos históricos; aún las pocas que lograban acceder al poder tenían que hacer sacrificios con tal de lograr sus propósitos, la Ilustración no les fue tan amable, sin embargo, las oportunidades de organización se buscaron y encontraron tarde o temprano. En Estados Unidos los esfuerzos por el reconocimiento político de las ciudadanas dieron sus frutos hasta la primera mitad del siglo XX, entre tanto, otras partes del mundo occidental se prepararon para confirmar el ejemplo iniciado por los estadounidenses, o incluso anticiparse al mismo como es el caso de la Unión Soviética.
Actualmente hay más de siete mil millones de seres humanos en el planeta, es por muchos sabido
que la distribución biológica común ha separado a la especie en porcentajes de 50% para ambos
sexos; la Historia ha demostrado una y otra vez que la relación entre el hombre y la mujer se
desenvuelve sobre una capa de desigualdad económica, social y política que supera incluso a la
clase o a la raza.
que la distribución biológica común ha separado a la especie en porcentajes de 50% para ambos
sexos; la Historia ha demostrado una y otra vez que la relación entre el hombre y la mujer se
desenvuelve sobre una capa de desigualdad económica, social y política que supera incluso a la
clase o a la raza.
Indudable se vuelve también el lugar que Estados Unidos fue tomando durante el siglo XX como
el país con gobierno democrático más relevante, la formación política del mismo ha incitado a
otros grupos en el resto del planeta a seguir o negar sus ejemplos, ya sea la Unión soviética o
China, los gobiernos estadounidenses han permanecido en la mira de sus aliados y enemigos.
el país con gobierno democrático más relevante, la formación política del mismo ha incitado a
otros grupos en el resto del planeta a seguir o negar sus ejemplos, ya sea la Unión soviética o
China, los gobiernos estadounidenses han permanecido en la mira de sus aliados y enemigos.
En ese sentido el estudio, observación y crítica de las acciones políticas de los estadounidenses
debe estar siempre presente para que, a la larga, se llegue a un análisis comparativo en el que
la diversidad de temas no represente un obstáculo sino una ventaja. La mujer, sujeto de
interpretación regularmente ignorado por las estructuras políticas y económicas diseñadas por y
para los hombres se revela de a poco, consigue algunos triunfos, muchas derrotas, apela por la
condición racional que le es negada; entre la lucha y la sumisión asimila el papel que desde sí
misma, cómo individuo, no había logrado arrebatar a su destino biológico y social.
debe estar siempre presente para que, a la larga, se llegue a un análisis comparativo en el que
la diversidad de temas no represente un obstáculo sino una ventaja. La mujer, sujeto de
interpretación regularmente ignorado por las estructuras políticas y económicas diseñadas por y
para los hombres se revela de a poco, consigue algunos triunfos, muchas derrotas, apela por la
condición racional que le es negada; entre la lucha y la sumisión asimila el papel que desde sí
misma, cómo individuo, no había logrado arrebatar a su destino biológico y social.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario